Presidencia “mediocre”

Foto bajada de internet

Más de cuatro años han pasado de la abrupta y accidentada toma de protesta de Felipe Calderón como presidente de México, y en ese tiempo, lejos de alcanzar una mejor situación económica y social en el país, millones de mexicanos han visto pulverizadas sus ilusiones de lograr una vida digna.Varias han sido las señales enviadas por la administración calderonista que, a decir de investigadores, académicos y líderes sociales, han evidenciado el desolador panorama de la política pública implementada por el auto proclamado “Presidente del Empleo”.

Por ejemplo, en el tema de la seguridad pública, la “guerra” declarada contra el narcotráfico, que ha dejado una estela de casi 29 mil muertos, ha convertido a ciudades en territorios gobernados por el crimen organizado.

En el renglón económico, su gestión tampoco ha generado los millones de empleos que se requieren; además no ha sabido aplicar una fórmula que permita alcanzar una tasa de crecimiento del 6 por ciento.

En materia de política interna, se ha caracterizado por mantener una actitud “mediocre” ante los diferentes problemas que aquejan a los ciudadanos, sentando las bases que de un momento a otro, pudieran generar un estallido social entre los sectores más marginados del país.

Pero a menos de dos años de que finalice su administración y con la sucesión presidencial pisándole los talones, el contexto no es nada alentador, de ahí que en los próximos meses no se visualicen grandes cambios que pudieran sacar a México del hoyo político, económico y social en que se encuentra inmerso.

La fórmula de la violencia

Para el presidente de la organización México Unido Contra la Delincuencia, Eduardo Gallo y Tello, las más de 28 mil muertes y cerca de mil balaceras registradas en México tras la “guerra” declarada de Felipe Calderón contra el narcotráfico, son muestra de que la estrategia del panista en materia de seguridad pública ha fallado.

“Las evidencias reflejan que todo este esquema no fue algo planeado por el Gobierno. Además, no se tenía conocimiento del enemigo y de su infiltración en las instituciones públicas y policiacas”, sostuvo este hombre cuya hija, la maestra Paola Gallo, fue secuestrada y asesinada en Morelos en julio de 2000, lo que lo llevó a investigar y capturar por su cuenta a los responsables del crimen.

Según Gallo, en vez de diseñar una política de Estado que atienda los elementos que inciden en la comisión de los delitos y la inseguridad, como son la generación de empleos, la puesta en marcha de programas para atender las adicciones y la pobreza, Calderón le ha apostado a un modelo represivo, en el que a través de la violencia trata de combatir a los diferentes grupos delictivos del país.

“Violencia contra violencia te da dos veces violencia y desgraciadamente así es como están combatiendo a los criminales, lo que evidentemente no es correcto”, sostuvo.

Otro error detectado por el Activista, es que al catalogar como estrategia la “guerra” contra el narcotráfico y la inseguridad, se abre la posibilidad de que el próximo Presidente de la República no apoye la medida para el 2012, de ahí que los cientos de millones de pesos que se han gastado en estos cuatro años para esta lucha, vayan a parar a la basura.

Puso como ejemplo que en Estados Unidos o en los países que integran la Unión Europea, los gobiernos no combaten al narcotráfico con enfrentamientos armados entre criminales y el Ejército, lo que sólo refuerza su hipótesis de que la táctica de Felipe Calderón, “es totalmente  equivocada”.

“A la delincuencia no se le puede eliminar, se le controla y se les regula y al controlarse se reducen los efectos de la violencia, que es lo que hacen los estadounidenses y los europeos. Por eso Colombia logró reducir la violencia y ellos siguen teniendo producción, distribución y exportación de drogas”.

Seguridad errada

La represión no es el único error que ha cometido Felipe Calderón en su “guerra” contra el narco y la inseguridad. La falta de medidas preventivas para combatir los delitos es otro de los desaciertos que ha tenido en estos cuatro años de gobierno.

El Director Ejecutivo del Instituto para la Seguridad y la Democracia (INSYDE), Ernesto López Portillo, sostiene que el Presidente panista ha provocado un desbalance en materia de seguridad pública, al dejar en el olvido el tema de la prevención, aun cuando los modelos exitosos a nivel mundial contemplan ese tipo de estrategias.

Esta disparidad ha generado que muchos estados y municipios en el país apliquen una fórmula parecida a la del Gobierno Federal, donde lo importante no es prevenir, sino reprimir la criminalidad.

“Si el Presidente hubiera tomado una decisión distinta, equilibrando estos dos recursos: el preventivo, así como el control penal, policial y militar, esto hubiera inducido en la implementación de una política pública nacional que se reprodujera en la prevención de los delitos en los estados y municipios, pero no fue así”.

No es el único desacierto que visualiza el también Consejero de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal; de hecho explica que con la puesta en marcha de la policía única se pretende implementar un esquema “desequilibrado y parcial”.

Estudioso de los modelos policiacos en otros países y regiones como Colombia, Chile, España, Estados Unidos, Europa Central, Inglaterra y Turquía, hasta donde ha viajado como investigador que era del Instituto Nacional de Ciencias Penales y actual director del INSYDE –esto con el único fin de observar y analizar los diferentes cuerpos de seguridad–, aclara que la tendencia en esas naciones es descentralizar las operaciones de la policía, dejándole esa responsabilidad a los municipios, mientras que en México, añade, se busca hacer todo lo contrario.

Con esa propuesta, asegura López Portillo, Calderón así como los alcaldes y gobernadores que la apoyan, no sólo demuestran un desconocimiento de la solución local de los problemas de seguridad, sino que no responden a la pregunta de cómo los municipios tienen que diseñar, implementar y evaluar políticas públicas en esa materia.

“Tenemos una clase política obsesivamente preocupada por la policía, aunque no necesariamente resuelva los problemas de la misma. Hay que recordar que hasta hace unos años teníamos menos de 400 mil policías y ahora tenemos 550 mil en todo el país, es decir que hay más policías que antes, por lo cual no es un país al que le falten policías, sino que le faltan buenos policías, pero antes que eso hacen faltan políticas democráticas de seguridad y eso no se está viendo”.

Economía estancada

En el tema económico también son muy pocos los aciertos de Felipe Calderón, pero no todo se debe a la política implementada por su gobierno.

El Investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Adolfo Sánchez Almanza, es de los que piensa que la continuidad que le ha dado Felipe Calderón a la macroeconomía del país (que se encarga del estudio global de la economía en términos del monto total de bienes y servicios productivos), ha permitido tener un control inflacionario estable.

Puso como ejemplo que tras la crisis que se vivió en 2009, las tasas de inflación no se desbordaron como ocurrió tras la devaluación de 1995, lo que en su momento provocó un empobrecimiento generalizado para toda la población. Sin embargo, es claro al señalar que mantener estos niveles no es un logro cien por ciento calderonista, pues es una política que se viene siguiendo desde hace tres sexenios.

Lo que sí observa como un error es el subejercicio de recursos que se ha dado en varios rubros, como ocurre con el Programa Nacional de Infraestructura, haciendo que el país pierda tiempo y competitividad, pues evidentemente México requiere invertir en infraestructura. “La aplicación correcta del recurso, ayuda mucho como una política anti-cíclica, porque la inversión pública genera empleos e ingresos”.

Otro punto desfavorable, es el mal manejo que se ha dado del crecimiento económico, el cual ha sido muy variado. Según especialistas, México requiere de una tasa de crecimiento del seis porciento y actualmente es del dos por ciento.

El empleo es otro tema pendiente de Felipe Calderón, quien paradójicamente durante su campaña de gobierno se autoproclamó el “Presidente del empleo”. Para el Investigador de tiempo completo de la UNAM, no se ha cumplido con la expectativa de generar nuevos empleos.

“Aunque están festinando que ya tenemos más empleos trimestrales, más que en cualquier época de la historia del país, éste sigue siendo insuficiente”.

Especializado en el área de economía urbana y regional, Sánchez Almanza es de los que piensan que a menos de dos años de que concluya la administración de calderonista, no se puede esperar mucho de la presente administración. Advierte que el país seguirá sin grandes inversiones, carente de proyectos trascendentales y con un gasto público débil. “Serán dos años de inercia, de sobrellevar la situación macroeconómica del país”.

Política interna con amenazas de ingobernabilidad

Una administración en materia de política interna con amenazas de ingobernabilidad e instituciones débiles, es lo que Felipe Calderón ha forjado en cuatro años de gobierno, sostuvo el doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Oxford, Inglaterra Agustín Basave.

Ex diputado Federal por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), durante la misma legislatura en que Calderón fue diputado por el PAN, el actual académico de la Universidad Iberoamericana de México es tajante al señalar que el Presidente de la República se ha quedado “corto” al tratar de resolver los problemas económicos, sociales y políticos que aquejan al país.

“Nos encontramos en una situación verdaderamente crítica. Nuestra historia no es más que una sucesión de crisis, pero ésta en particular, es muy complicada porque se están mezclando todos los ingredientes”.

A decir de Basave, la falta de crecimiento económico, la carencia de empleos, la herida electoral de 2006, así como la violencia desbocada por la delincuencia organizada, que considera el problema “más perturbador” de todos los existentes, ha generado un panorama  desalentador para los dos años que restan de administración calderonista.

Pero, a pesar del negro escenario que visualiza para el futuro, el académico descarta que vaya a presentarse un estallido social antes de 2012, tal como lo vaticinan algunos especialistas; no obstante, reconoce que las condiciones de inconformidad y desigualdad social en el país ya están dadas.

“Ojalá que no me equivoque. (Pero) Creo que vamos a llegar a tumbos para el 2012 y vamos a tener elecciones en un marco complicado, con amenazas de ingobernabilidad, pero no con un derrumbe de las instituciones”.

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